EL IMPENETRABLE – HARINA DE ALGARROBA: EL SUPERALIMENTO QUE LATE EN EL CORAZÓN DEL CHACO


La harina de algarroba es un superalimento nacido en el corazón del monte chaqueño. Su versatilidad sorprende: se transforma con facilidad desde un budín artesanal hasta un trago de autor o una cálida infusión. Más allá de su sabor, cada gramo cuenta una historia, ya que la recolección de la chaucha es un esfuerzo colectivo que impulsa emprendimientos locales comprometidos con la conservación del monte en pie.


La harina de algarroba se impone en la identidad de los sabores del Chaco. Es producto de la molienda de la chaucha de los árboles de algarrobo que pueblan El Impenetrable. Sus propiedades y beneficios para la salud, la hacen cada vez más requerida.
Laura López Oestman es pastelera desde hace 15 años y trabaja en distintos proyectos de la Fundación Rewilding Argentina. Hace nueve que empezó a cocinar con harina de algarroba y destaca especialmente su valor de este superalimento, y que “la recolección surge de un trabajo comunitario que la hace protagonista de un modelo de conservación y de la economía regenerativa de la zona”.


La harina de algarroba destaca por su alto contenido en fibra (40%), su riqueza en minerales como calcio, hierro, potasio y magnesio, su poder antioxidante y su bajo índice glucémico, lo que la convierte en un sustituto saludable del cacao. Es apta para celíacos, es baja en grasas, y otorga diversos beneficios para la salud como mejorar la digestión gracias a su fibra soluble, ayuda a regular el colesterol y favorece la salud cardiovascular, protegiendo al hígado por su contenido en D‑pinitol. “La harina que se produce con las chauchas del monte chaqueño es blanca, muy distinta a la que se produce en España o México, que es otra especie de algarrobo y la harina es de color marrón”, diferenció.
López Oestman realizó capacitaciones a las cocineras de El Impenetrable, vecinas emprendedoras que ofrecen gastronomía típica a los viajeros y entre los sabores locales, están los productos elaborados con harina de algarroba como budines, alfajores, brownies, fideos, café, infusiones o tragos, entre otros. En todas sus formas, se aprovechan sus propiedades nutricionales, con un gran valor proteico y vitamínico.


Asegura que ella también aprendió mucho de las cocineras de la zona “Crecemos juntas en esto, hay una retroalimentación y un gran interés de recibir a la gente y que conozcan este sabor distinto”.
“Lo importante de este producto es que, con su uso, se está revalorizando el “monte en pie”. El árbol de algarrobo es muy importante y necesario, porque además de la sombra que genera, de sus chauchas extraemos alimento”, expresó la cocinera.
Laura, además de cocinera y pastelera, es promotora y difusora del uso de harina de algarroba. Hizo hincapié en la necesidad de incrementar su consumo, “que la gente la conozca, sepa de sus propiedades y beneficios y la incorporen cada vez más en sus comidas”.