PADRE SENA – EL SACERDOTE INHUMADO EN LA CRIPTA DE LA PARROQUIA DE JUAN JOSE CASTELLI
A 246 años de su muerte – Padre José Sena

Los enterramientos en el interior de las iglesias eran un privilegio que muy pocos podían alcanzar. Lo normal era ser enterrado en los camposantos o en panteones privados, pero estar enterrado en el interior de una Iglesia significaba que su cuerpo iba a estar en contacto permanente con la transmisión de la Palabra de Dios mediante los rituales religiosos, como por ejemplo las Misas.
La Iglesia Parroquial de Juan José Castelli es un caso donde se registra la sepultura de los restos del Padre José Bernardo Sena en una cripta interior de la Iglesia.
En el año 1777, a un año de la creación del Virreinato del Río de la Plata, la Corona Española autorizó la instalación de reducciones en la región del Chaco, tras muchos años de frustraciones en el intento de realizar alguna fundación estable.
Esta vez es Gabino Arias quien asumió la responsabilidad de cumplir lo pactado años antes en La Cangayé por Jerónimo Matorras y el Cacique Mocoví Payquin y realizar la fundación de dos reducciones: Santiago de La Cangayé y San Bernardo El Vertiz.
Mientras preparaba la expedición en el fuerte San Fernando, (Salta) comisionó al misionero mecedario (para esa fecha los jesuitas fueron expulsados de nuestro territorio) llamado JOSE BERNARDO SENA, buen conocedor del terreno y los pobladores. Debía llegar hasta la zona donde se encontraban los aborígenes chaqueños con el anuncio de la próxima llegada de la expedición, para que los nativos fueran eligiendo la ubicación de las reducciones. El sacerdote viajó en carreta, acompañado de un muchacho, portando obsequios para los aborígenes de La Cangayé. Debía regresar con un informe de la situación, pero lo único que volvió fue la noticia de su muerte en el camino.
Al parecer, los viajeros, castigados por una sequía inclemente, de las clásicas en el Chaco, se apartaron del rumbo extraviándose en busca de agua. Con la desesperación de la sed, Sena bebió aguas tóxicas de un charco. Los hallaron el 5 de agosto de 1780. El día 6 se ofició una Misa, se acomodaron sus restos en una urna que fue ubicada luego al pie del altar mayor en la Iglesia de La Cangayé.
Después de 165 años, en 1945, el Sr. Alfredo Martinet descubrió las ruinas de la antigua La Cangayé, población que había desaparecido al poco tiempo de su fundación. Los restos mortales del Padre Sena que durmieron durante ciento sesenta y cinco años bajo el manto verde de la selva chaqueña, descansan hoy en el templo de Juan José Castelli.